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¿Que Creemos?

A fin de que mantengamos nuestra herencia dada por Dios, la fe una vez dada a los santos, especialmente la doctrina y experiencia de la entera santificación como segunda obra de gracia, y también para que cooperemos eficazmente con otras ramas de la iglesia de Jesucristo en expandir el reino de Dios, nosotros los ministros y los miembros laicos de la Iglesia del Nazareno, en conformidad con los principios de la legislación constitucional establecida entre nosotros, por la presente ordenamos, adoptamos y publicamos como ley fundamental o Constitución de la Iglesia del Nazareno, los Artículos de Fe:

1. En un solo Dios eternalmente existente e infinito, soberanos del universo. Que en su ser esencial, se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

2. En Jesucristo, que es uno con el padre, encarnado por obra del Espíritu Santo, nacido de la virgen María, fue muerto por nuestros pecados pero resucito y ascendió al cielo, desde donde intercede por nosotros.

3. En el Espíritu Santo, que esta siempre presente y activo en la iglesia de Cristo y juntamente con ella, convenciendo al mundo de pecado, regenerando a los que se arrepienten y creen, santificando a los creyentes y guiándolos a toda verdad según Jesucristo.

4. En las sagradas escrituras, por las cuales entendemos los 66 libros del antiguo y nuevo testamento inspirados divinamente, que revelan infaliblemente la voluntad de Dios, de manera que ninguna cosa que no contengan ha de imponerse como articulo de fe.

5. En el pecado original, como la depravación y corrupción por la cual todos los hombres están sin vida espiritual e inclinados al mal; que dicha inclinación continua en la vida del cristiano hasta ser desarraigada por el Bautismo con el Espíritu Santo.

6. En que la única base para la salvación es la propiciación provista por Cristo al morir y derramar su sangre en la cruz. La propiciación es benignamente eficaz para la salvación de los irresponsables y para los niños en su inocencia, pero para los que llegan a la edad de responsabilidad, solamente es eficaz cuando se arrepienten y creen.

7. En el libre albedrío del hombre, como la capacidad de escoger entre el bien y el mal que le hace moralmente responsable por sus hechos.

8. En que el arrepentimiento, que es un cambio sincero y completo de la mente respecto al pecado, con el reconocimiento de culpa personal y la separación voluntaria del pecado, se exige de todos los que por acción o propósito han llegado a ser pecadores contra Dios.

9. En que cuando nos arrepentimos y tenemos fe en Jesucristo como salvador, Dios nos perdona toda culpa, quita la pena por los pecados cometidos y nos acepta como justos; dándonos vida espiritual capaz de fe, amos y obediencia al hacernos sus hijos.

10. En el Bautismo con el Espíritu Santo, Provisto por la sangre de Jesús y realizado instantáneamente por la fe, precedida por la entera consagración del creyente. Esta experiencia es subsecuente a la salvación de Cristo como salvador, y por ella el creyente es hecho libre del pecado original y es transformado en un estado de entera devoción a Dios, por la presencia real y permanente del espíritu Santo, capacitándola para llevar una vida Santa y servicial.

11. En la Iglesia, la comunidad que confiesa a Jesucristo como señor, el cuerpo de Cristo llamado a ser uno por el Espíritu Santo mediante la palabra.

12. En el Bautismo, como sacramento que significa la aceptación de la propiciación hecha por Jesucristo y que se administra al creyente como declaración de su fe, con pleno propósito de obediencia en santidad y justicia.

13. En el Sacramento neotestamentario de la cena conmemorativa y de comunión instituido por nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Como declararon de su muerte expiatoria es propiamente para aquellos que están preparados para la reverente apreciación de su significado.

14. En la doctrina bíblica de la sanidad bíblica, aun que los medios y agencias providenciales no han de ser rehusados cuando sean necesarios.

15. Que el señor Jesucristo vendrá otra vez, que nosotros, los que vivamos y quedamos para la venida del señor, si permanecemos en el, seremos arrebatados juntamente con los santos resucitados y estaremos para siempre con el señor.

16. En la resurrección de los muertos, tanto de justos como de injusto. Que los cuerpos serán resucitados y unidos con sus espíritus. Que todo hombre compadecerá delante de Dios para ser juzgado según sus hechos en esta vida. Que los que verdaderamente creen en Cristo y le siguen en obediencia, se les dará una vida gloriosa y eterna; y que los impenitentes sufrirán eternamente en el infierno.